viernes, 23 de marzo de 2012

¿A DÓNDE VA?

EL PRESENTE
Trozando las ganas de llorar con la fuerza del Aquiles homérico, avanza con paso barca en la mar hacia el abismo del fracaso artístico. Convencida está de ser mosca en jugo de melón, cubo de azúcar en medio de un desierto de miradas sentenciosas y bolígrafos rojos que tachan su inmaculado corazón blanco. No siente más que tristeza, y sus dedos, acostumbrados a mover la pluma o la hoja, se detienen halados por los hilos del desafío perdido y el frío de la oscuridad infinita.
Ella, árbol de manzanas amarillas y maduras, busca a escondidas una semilla que aún viva para sembrarla al otro lado de la puerta, donde, se ha convencido a si misma,  encontrará alivio al permanente invierno que impide a sus frutos crecer. Sin embargo… ¡OoOoh! Todas sus semillas han sido o roídas por la desconfianza, cazadora de sueños, o secadas por la inconstancia, coleccionista de almas sensibles, o asesinadas por el elegante filo de la arrogancia, fulminadora de la creación.